Guía de buenas prácticas sobre personas con discapacidad para profesionales de la comunicación

A través del portal de la Junta de Andalucía nos acabamos de hacer eco de la reciente publicación de una guía de buenas prácticas para profesionales de la comunicación que informan sobre discapacidad. El manual nace con el objetivo de promover los principios de no discriminación, igualdad de oportunidades y accesibilidad universal a través de los medios.

Parece que por fin los medios van a tener una guía en la que fijarse a la hora de informar, entre otras cuestiones,  sobre el autismo. Por todos y todas es conocida la labor de concienciación a los medios que sobre este tema hacemos desde las distintas asociaciones, federaciones y fundaciones.

 

GUÍA de buenas prácticas sobre personas con discapacidad para profesionales de la comunicación

 

GUÍA de buenas prácticas sobre personas con discapacidad para profesionales de la comunicación [Recurso electrónico] : manual de estilo / elaboración, Álvarez Pérez, Rosa … [et al.]. — [Sevilla] : Consejería de Salud y Bienestar Social, 2013. 62 p.

A continuación y de manera literal, os recogemos lo que la guía dice al respecto de como informar sobre las personas con trastorno del espectro del autismo:

“Para promover los principios de no discriminación, igualdad de oportunidades y de accesibilidad universal de las personas con discapacidad en los medios de comunicación y en los sistemas de información, nos parecía fundamental en la Consejería de Salud y Bienestar Social que se dispusiera de una guía de buenas prácticas para profesionales de la comunicación. Una guía como la que se presenta, con un enfoque unitario, consensuado por quienes intervienen en la construcción de la imagen de las personas con discapacidad: las entidades que las representan, integradas en el CERMI Andalucía, profesionales de la Radio y Televisión Pública de Andalucía, de la Administración, y del ámbito universitario”.

El lenguaje. Cómo escribir y hablar

El autismo es un trastorno del desarrollo de origen neurobiológico, que se caracteriza por:

  • alteraciones en las competencias sociales (que dificultan el establecimiento de relaciones interpersonales y la participación social),
  • alteraciones en las habilidades de comunicación verbal y no verbal, asociadas frecuentemente a problemas en el desarrollo del lenguaje,
  • y un ámbito muy restringido de intereses y actividades que se traduce en comportamientos repetitivos, así como en conductas perseverantes que implican dificultades para afrontar los cambios y ajustarse de forma flexible a lo que la situación requiere.

Hoy en día se utiliza el término “Trastornos del Espectro del Autismo” (TEA) para referirse a este tipo de trastornos y enfatizar que sus manifestaciones son muy diferentes en las distintas personas que lo presentan.

No hay una sola causa que explique o determine el autismo, ni puede reducirse su aparición a un único factor o motivo, ya sea genético, biológico o de cualquier otra naturaleza.

También hay que intentar transmitir la complejidad de su definición e identificación. El autismo es un trastorno del desarrollo singular, complejo, variable, multifactorial, de difícil diagnóstico y manifestaciones muy diferentes en las distintas personas que lo presentan.

Además, es fundamental distinguir trastorno de enfermedad. El autismo no es una enfermedad. Puede estar asociado a diferentes tipos de trastornos (neurológicos, fisiológicos, mentales, etc.) que alteran su adaptación y participación social. Se recomienda escribir o hablar en los siguientes términos:

  • Persona con autismo, en lugar de “autista”.
  • Persona con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA).
  • Persona con TEA (solo usar una vez que se han explicado las siglas).

Para erradicar determinados mitos que se han instaurado en relación al autismo es necesario:

  • Evitar mostrar a las personas con TEA en una “infancia permanente”. Las personas con autismo adultas tienen las mismas necesidades y características que el resto.
  • No exagerar la inteligencia de las personas con trastornos del espectro autista ni relacionarlas con un aislamiento que no aparece en todos los casos.
  • No culpar a las familias por la falta de manifestaciones cariñosas de sus hijos e hijas.
  • No magnificar los silencios, las conductas de aislamiento o inusuales, los tics que algunas personas con autismo pueden manifestar.
  • Hay que desterrar la falsa creencia de que las personas con autismo solo pueden vivir en centros segregados, sin relación con el resto de personas. La participación social de las personas con TEA es una de las claves para lograr mejorar su calidad de vida,su adaptación y su desarrollo personal.
  • No abusar de la utilización de casos de personas con TEA con “capacidades asombrosas” (casos como la película ‘Rain Man’). Es verdad que la singularidad es una condición para lo noticioso pero debe tenerse en cuenta que la mayoría de personas autistas carecen de este tipo de “habilidades prodigiosas”.
  • Desconfiar de supuestas “terapias” o “tratamientos” que proclamen la “cura” o “superación” del autismo. Tales soluciones son irreales o fantasiosas. No hay fórmulas mágicas que lo hagan desaparecer.Las personas con TEA puede mejorar sus competencias y habilidades, pero sólo a base de un trabajo especializado y prolongado, basado en principios contrastados de intervención.
  • Resistir la tentación de utilizar el término “autista” para calificar actitudes públicas asimilables a la falta de comunicación o entendimiento social.Esta práctica es muy habitual en el terreno de la política y de otras actividades públicas para caracterizar a un dirigente o personalidad destacada que esquiva el diálogo, desatiende los reclamos sociales o presenta una conducta de aislamiento en el ejercicio de sus funciones. Estos comportamientos deben definirse de forma más precisa y evitar el término “autista”, porque asimila esta condición a un factor negativo, cuando en realidad se trata de un trastorno involuntario y no una conducta consciente o elegida.

Tratamiento de la imagen

No focalizar la atención en imágenes que muestren movimientos estereotipados, repetitivos, etc. de las personas con autismo.

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